sábado, 27 de septiembre de 2008
● Sentimientos
domingo, 13 de julio de 2008
● Con el tiempo...
Cuando el tiempo pasa, uno aprende la pequeña diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma. El amor no significa acostarse y la compañía no es seguridad. Los besos ya no son contratos y los regalos no tienen porque ser promesas de esas, uno empieza a tejer su futuro en el presente, porque un mañana es muy inseguro y tiende a desmoronarse a la mitad.
Más tarde, después de un tiempo uno sabe que sí es demasiado, que incluso el calor que desprende el sol quema. Así que, plantas tu propio jardín y decoras tu alma, en vez de estar esperando a que alguien te traiga flores. Realmente empezamos a entender que uno a base del día a día aprende y aprende… y que con cada día uno aprende, que realmente es fuerte y que vale.
Con tiempo aprendes que si estás con alguien por un mejor porvenir, tarde o temprano añorarás tu pasado. Con el tiempo comprendes que, aunque siempre te lo repitan y pienses que los verdaderos amigos no se cuentan con la mano; te verás rodeado de falsas amistades.
Y si sigue pasando el tiempo, te das cuenta que las palabras que dijiste en un momento de ira siguen hiriendo a la persona que lastimaste, durante toda la vida.
Con el tiempo comprendes que el perdonar es sólo de grandes almas, que disculparse lo puede hacer cualquiera.
Ya con más edad que antes te das cuenta que el haber herido a tu mejor amigo muy fuertemente, ha cambiado su amistad y sabes que jamás volverá a ser lo que era antes.
Con el tiempo sabrás que lo vivido con alguien es irrepetible, que llorarás por los que dejaste ir; que el que humilla a una persona sufrirá los desprecios, multiplicados al cuadrado.Con el tiempo comprenderás que ese instante que estabas viviendo era el mejor, no el futuro.
domingo, 25 de mayo de 2008
● Es extraño

lunes, 19 de mayo de 2008
● Qué somos?
Hoy un amigo muy estimado me preguntó: qué es este lugar y qué somos?. Y aunque no supe bien que decir, creo que dije lo correcto: Somos una tropa de desencajados. De soñadores, y de idealistas. Del grupo de los que siempre se sintieron raros. Diferentes. De los analíticos, de los autocríticos. Amigos de la relatividad. Los sentimentales. Los que a veces se esconden, incluso de sí mismos. Somos los cuenta gotas. Somos los que miran el fuego, la gotita y la ventanilla del micro en movimiento. Somos un puñado de extraños que a veces se sienten solos. Que busca que todo encaje, que a veces no entiende nada. La banda de los que siente y de los que tienen miedo de no sentir. De los que no se quieren perder de nada. De los que miran. De los que observan, de los que viajan. De los nostálgicos. Somos los unidos por lazos invisibles y por miedos que todos alguna vez sentimos. Algunos escépticos. Un poco resignados, que nos dimos contra la pared, una y mil veces. Tal vez inmóviles por momentos. Somos el ejército de los que miran para afuera en un día gris, pero más miran para adentro y para el costado. De los que les gusta sentir el frío en la cara y a veces el ruido del mar. De los que se abrigan en las palabras y en la música. Y además, somos los racionales. Los que analizan y dan vueltas. Los que se están cayendo y miran para ver de dónde se atajan. Los que a veces se encierran. Los que muchas veces esperaron demasiado. Los que, un poco a los golpes, tuvieron que aprender a dejar ir y ahora lo hacen sufriendo menos. Los que tienen una pared enorme con ruido a frontón en un parque vacío. Los amigos de la siesta y los placeres terrenales, somos torpes. Los que creen que por algún lado hay alguien que te va a dar una mano, pero que hay que encontrarlo. Los que tuvimos una infancia complicada, y una memoria selectiva e independiente que no nos escucha. Grises y luminosos. Los que se ríen de sí mismos y de lo demás también. Los que a veces andan con ojos húmedos, y los que alguna vez tuvieron deseos de bajar los brazos. Los que no confían en cualquiera. Los que muchas veces se sintieron con el corazón lleno y los bolsillos vacíos. Los que tienen relaciones a ratos complicadas. Somos de los que antes esperaban, de los que aprendieron a no pedir. De los que se dicen complejos y simples; pero que en el fondo saben que todo debiera ser más simple, pero todavía no lo entendimos. Somos los que buscan. Somos los que no van a pasar por acá sin antes haber hecho un par de preguntas.
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sábado, 10 de mayo de 2008
● A n a l i z a ~

lunes, 5 de mayo de 2008
● Defender la Alegría

Defender la alegría como una trinchera, defenderla del escándalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas, defender la alegría como un principio, defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones, de las dulces infamias y los graves diagnósticos, defender la alegría como una bandera, defenderla del rayo y la melancolía, de los ingenuos y de los canallas, de la retórica y los paros cardiacos, de las endemias y las academias, defender la alegría como un destino, defenderla del fuego y de los bomberos, de los suicidas y los homicidas, de las vacaciones y del agobio, de la obligación de estar alegres, defender la alegría como una certeza, defenderla del óxido, de la famosa pátina del tiempo, del relente y del oportunismo, de los proxenetas, de la risa, defender la alegría como un derecho, defenderla de dios y del invierno, de las mayúsculas y de la muerte, de los apellidos y las lástimas, del azar y también de la alegría.
domingo, 4 de mayo de 2008
● Me gustaría...

Me gustaría...
Evocar palabras que besen, que abracen; que curen.
Palabras como caricias que sanen heridas recientes y restauren orgullos perdidos y rotos; que alivien tu sufrimiento y exorcicen equivocaciones. Tal vez, así, convirtiéndome en mago, chamán...
Palabras que una vez dichas te traigan tu sonrisa de siempre y la luz inconfundible que habita en tus ojos. Sonidos llenos de alegría que se queden en tu alma para siempre. Calor que llene tu cuerpo de emociones diferentes. Energía que corra por tus sentimientos renovados. Aleteos de mariposas que llenen de color tus días. Duendes que velen tus dulces ensueños, amor que te devuelva a la vida.
Y nunca más cariños extraños ni palabras tediosos funestos. Ni caminos envenenados, ni estaciones frías.
Que vuelva la tibia felicidad a tu vida.

